LA EPIDEMIA

En Volterra se construyó un gran manicomio.
Era tan grande que para llenarlo entero
tuvieron que recorrer Italia a lo largo y a lo ancho
para encontrar un número igualmente grande de locos.

Y también servían mujeres y muchachos;
había pabellones construidos a propósito para ellos.
Y cuando estaban todos esos locos,
en mi ciudad todos estaban contentos,
incluso el Alcalde y el Presidente del Banco.

Pero luego hubo una epidemia de curaciones
y los locos desaparecieron todos.
Ya no se encontraba ninguno
ni aunque recorrieras toda Italia.
Y tampoco después, pasada la epidemia,
se han vuelto a encontrar. Acabados,
desaparecidos, todos curados.

Entonces el manicomio se quedó vacío.
Pero cada año siempre hay alguien
que espera que la epidemia termine.
Pero yo bien lo sé, no termina.

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